Electrosonic 2008
 
Todos hemos experimentado alguna vez el deseo de tener superpoderes, esto es, volar, hacerse invisible, tele-transportarse, etc…; una serie de habilidades que nos harían la vida más sencilla. Aunque, cuando llega el momento de acudir a un festival, nos gustaría contar entre nuestras capacidades con el don de la ubicuidad. Resultaría muy eficaz y  evitaríamos la difícil tarea de tener que elaborar ese horario personal previo diseñado para disfrutar al máximo de los artistas participantes que, para más inri, nunca es posible llegarlo a hacerlo efectivo en su totalidad.

Entremos en materia, la segunda jornada de Electrosonic 08 deja como héroes principalmente, musicalmente hablando, a Óscar Mulero y a Richie Hawtin. Paradójicamente, nos encontramos ante dos artistas que profesan discursos y filosofías musicales  lejanas (al menos actualmente), pero que consiguen el mismo efecto: poner la pista patas arriba. Incluso su forma de presentar sus postulados electrónicos difieren a gran escala. Por un lado tenemos a un “artesanal” Óscar Mulero que únicamente se sirve de sus vinilos (también le debe ser bastante útil eso de tener un amplio bagaje musical) y como mucho de sampler para hacer loops. Sin embargo, Hawtin ejecuta sus perfomances rodeado de sofisticada maquinaria que siempre brindan un aura futurista a sus actuaciones (sensación también generada muchas veces por el marketing y el séquito que le rodea). Sea cual fuera el camino, ambos entregaron al público intensos momentos musicales.

Junto a la ya habitual magistral ecualización de Óscar Mulero, así como a sus mezclas impecables, conviene resaltar su personalidad como selector musical.  Requiere bemoles intercalar, dentro de la línea dura y contundente que estaba desarrollando en su sesión, un clásico idílico de las características del Tour of France de Kraftwerk. Durante el último tramo de su set las coordenadas musicales apuntaban claramente al Reino Unido. Punzantes aguijonazos en forma de producciones de LFO representaban el preámbulo a un tema con un elevado nivel de glitches como VBS.Redlof de AFX.  La guinda final vino de la mano de un elitista remix de Mark Bell aka LFO del Me and Guiliani down by the schoolyard de la onomatopéyica banda !!! ( Chik Chik Chik). Muy en la onda de The Clash.

Richie Hawtin continúa con su política de hacer lo que quiere, como quiere y cuando quiere. En ocasiones da la sensación de que se divierte jugando con el público (en el buen sentido). Pincha lento pero seguro, poco a poco va construyendo una tela de araña musical para que cuando menos te lo esperes, zas, propina una embestida a la pista cuyo es efecto inmediato y se traduce en que nadie pueda aguantar su acometida musical: todos a bailar. Ejerce un dominio total sobre la gente que sucumbe una y otra vez a su hipnótico mensaje. Se encuentra a otro nivel y se preocupa por ofrecer una vuelta de tuerca. Si bien es cierto que los ánimos estuvieron altos a lo largo de casi todo su set, la versión del Spastik de Dubfire, la remezcla del Yeke YekeRolling Brooklyn de Luca Bachetti  capitalizaron las emociones de los presentes. Talento creativo en estado puro.

Del resto de artistas me quedo con  varios. Primero Richard Bartz, el teutón ha sabido adaptarse a los tiempos y atesora un live dinámico y elegante en el que coquetea con diversos sonidos. Se agradece la fusión y escuchar algunas de sus últimas jugosas referencias como Voyager o Minimax. Reeko protagonizó otra de las actuaciones de la noche. Juan Rico sigue a lo suyo, experimentando y creando. Todo ello alojado en un estado de constante evolución. Ha convertido la versatilidad en uno de sus puntos fuertes y sus cortes de Mental Disorder 09 representan un cambio de miras hacia USA muy interesante. El próximo reto debe ser un la presentación de su primer álbum. Turno de Audiofly, en pocas palabras, podríamos hablar de un set orientado al techno house más juguetón. Contoneo de caderas y agradables  movimientos del personal  al ritmo de tracks como la remezcla The fly fruit de Vicenzo firmada por Steve Bug.  En cuanto a los lugartenientes del comandante Hawtin pues habría que aplicar aquello de división de opiniones. Heartthrob, el más melódico de toda la tropa M_nus, aprovechó para darle brillo a su recién estreno en formato largo Dear Painter. Todo una oda a la combinación de  emociones, pero realmente tuvo su punto álgido con su pegadizo Babe Kate. Troy Pierce fue de menos a más, arreglando un inició demasiado insulso.

Conclusiones
Electrosonic celebraba su cuarta edición con un ambicioso cartel en el que se daban cita importantes nombres del candelero electrónico actual.  Reunía una atractiva combinación de artistas oxigenada por la presencia de grupos, vease
Rinocerose o Delorean, iniciativas como el live de Reactable o la zona para colectivos.
El poco interés despertado por alguna de estas propuestas (el ejemplo más claro es que a poca gente la  picó la curiosidad del show reactable) demuestra que hay mucho progre de postal y que en ocasiones ciertos sectores sólo aceptan sota, caballo y rey. Otro debate sería acerca de lo idóneo o no que puede ser la presencia de una demo de  reactable en un evento que no sea más experimental, pero eso ya es otra historia…

Tras haber dejado atrás una primera fase embrionaria, Electrosonic ha iniciado un camino para posicionarse dentro  del grupo de festivales consolidados del país, pero, antes,  debe agilizar alguna de sus articulaciones, de tal forma que se derive en una mayor funcionalidad para los usuarios. Sin llegar a calificarlos como caóticos, los accesos al recinto no son buenos. Requieren una mayor iluminación, así como mejores indicaciones, dificultan mucho un proceso que no debe de llevar demasiado tiempo. Otro punto negro es el ligero desnivel que existe en el suelo de alguna de las zonas de baile, incomodo y desgasta mucho.

 Una de las notas más altas se la lleva en la parcela del sonido, aglutina potencia y nitidez. Ni un solo “pero” en este sentido. Contrasta la genial campaña de marketing de promoción del festival, sobre todo a través de los originales videos made in Afcorn, con el poco cuidado estético de algunas de las infraestructuras que componen el montaje, nada acorde con el importante nivel de artistas del line up, ni las necesidades del público. Con la clausura de esta cuarta edición de Electrosonic concluye la temporada de festivales veraniegos relevantes en España. Habrá que estar atentos a como evoluciona el calendario de este tipo de eventos, ya que, en los últimos años, la plaga de festivales que ha asolado la península ha provocado una saturación que realmente no beneficia a nadie.

Texto: Alex Cabo 

 
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